POR SI PUDIERA…

por si pudiera

Y yo no tengo otra cosa más que pensar en tí.

Y nos fundimos en las letras de una música hecha para dos.

Y la vida se revela y espero que los días se muestren de otra manera.

No hago otra cosa más que pensarte.

Si en mi sueño has entrado y a mi lado has amanecido.

Dime si es amor dímelo.

En las muecas de mis labios se va derritiendo tu nombre.

Dime si es amor dímelo.

Y me dormí abrazada a tus caderas rompiendo el miedo que la noche me daba.

Dime si es amor dímelo.

Y te soñé abrazada a las blondas de mi almohada y lloré tu ausencia cómo un niño.

Dime si es amor dímelo.

Y despierto y una sonrisa al pensarte me dibuja todo éste rostro.

Dime si es amor dímelo.

El dibujo de tus ojos me regenera el cuerpo y el alma ya amaneció llena.

Dime si es amor dímelo.

Y he firmado con el sol que me acaba de salir otras 12 horas para pensar en tí.

Dime si es amor dímelo.

La Luna ya me espera sentadita en la ventana para compartir conmigo ilusiones y esperanzas.

Dime si es amor dímelo.

Me acaricia de nuevo el día y abro mis alas por si pudiera llegar a tí.

Dime si es amor dímelo.

© María de los Ángeles Viangel García Martín

Anuncios

SIGO AQUÍ

sigo aqui

Yo vuelvo a ti
en un café.
Vuelvo en una flor
en una sonrisa.
Yo vuelvo a ti
como si nada,
sólo con que tú
lo pidas amor.

Yo vuelvo a ti
mi vida,
yo jamás me marché…

Yo jamás de ti me fuí…

Yo vuelvo a ti
mi rey,
vuelvo al contar
de dos.
Sin mirar atrás
yo vuelvo, amor…

Yo jamás me fuí
corazón.

Vuelvo con las manos
abiertas,
como la última vez
que te ví.

Yo no vuelvo alma
mía,
no me marché todavía.

Sigo aquí mi niño…

Yo vuelvo a ti
en un café,
vuelvo
en una flor,
vuelvo
en una sonrisa…

© María de los Ángeles Viangel García Martín

TIEMPOS DE AMAR

tiempos de amar

Teniendo
en cuenta,
que desde que le ví
por primera vez,
sin ni siquiera saber
su nombre,
el color de su piel,
me llamó la atención,
me deslumbró su mirada,
y me cautivó su sonrisa
semiescondida.

Teniendo
en cuenta todo eso,
no sentí nada más
en la primera hora,
nada en la segunda,
ni en la tercera,
ni tan siquiera en la cuarta
cuándo se dirigía a mí.

Fué al día siguiente,
cuándo sus ojos
volvieron a cruzarse
con mis marrones ojos,
fué en ese momento
inesperado momento,
que sentí un gran latigazo
de sensaciones
dentro del corazón.

Fué,
como si una gran ola
hubiera roto contra mi cuerpo,
y hubiese derramado
sobre mí toda su sal.

Como explicar
lo que sentí,

como explicar algo
que es inexplicable,

algo que es indescriptible
por la forma de espaciarse
sobre toda mi persona.

Sentí como mi interior
se revolvió,
no quería ver, sentir, ni notar,
que más allá de la atracción
personal, corporal,
me inundaba
una hermosa atracción
hacia sus formas,
hacia su manera de ser
y de actuar.

Recuerdo perfectamente,
como tuve que fumar
empedernidamente
dos cigarrillos
de un tirón,
para aplacar mi estado
de nervios.

Noté, como mi piel rejuvenecía
en los días posteriores,
mi sonrisa se alargaba,
mis manos temblaban
cuando le pensaba,
mi tiempo era eterno
mientras no le veía,
y cuando estaba cerca,
los minutos me desaparecían
en el reloj,
y quería, sólo quería dar
marcha atrás a las manecillas,
para no quedarme
sin tiempo.

No podría explicar
lo que su amor sobre mí
fué inventando,
fué creando,
todo un mundo lleno
de sinceridad,
lleno de paz y de albedrío,
era como escuchar
el sonido del mar,
al mar rugir.

Cuando me percaté
de lo que estaba
cambiando en mi interior,
fué cuándo noté,
que me había enamorado
como una tonta,
enamorado como
jamás lo había hecho.

Aquella mañana de otoño,
marcó para siempre
mis días,
no hay día, ni noche,
ni madrugada,
que no sueñe con su persona,
no hay vida,
no hay más vida
que la vida con su risa,
que la vida escrita
con las letras de su nombre.

Un poema no es nada para dedicarle,
mil letras son pocas
para poder expresar
tanto amor,
tanto como la garganta
no se atreve
a gritar con palabras.

Así se escribieron
las más hermosas
historias de amor,
y así se seguirán
escribiendo…

La vida es amor por ti…
…Tú, mi amor eres vida…
…Mi vida eres tú mi amor…
…Tú eres mi vida amor mío …
…Mi vida sin tu amor no es vida…
…Y así, como se versan las mejores
letras para el alma,
así es como te quiero …

© María de los Ángeles Viangel García Martín

MOMENTOS DEL CORAZÓN

momentos

Paso inadvertida
por tu vida,
voy tejiendo cada tarde
entre manojitos de claveles,
una palabra
que acaricie tu alma.
Ahí está el mar
mirándome,
observando mi carita
cuándo pienso en ti.
Cada ola te nombra,
cada vez amor mío
amor de mis amores,
cada vez que irrumpe
un ola en la orilla,
transmite a mi pecho
un suspiro.
El sonido ese bravío
lo comparo,
con lo que tú me haces sentir.
Hoy al verte,
sentí un no se qué
de esos que te ponen
no se cómo,
sentí escalofrío,
un gran escalofrío recorrió
todito mi cuerpo
de pies a cabeza.
Justo, a lo justo
nos pensamos,
justo a lo justo, los dos
llegamos,
justo, a lo justito
en nuestras vidas
nos tropezamos.
Son éstos momentos
en los que daría un mundo
por tenerte a mi lado,
son esos momentos únicos
momentos míos,
momentos del corazón …

© María de los Ángeles Viangel García Martín

TUS OJOS SON MI AMANECER

tusojos

Amanece,
los pajarillos cantan
y un poco de aire se mece.
Un café hirviendo
entre mis manos,
y en mi pensamiento
rondando
como dos luceros,
tus dos ojitos marrones
y el aire acariciando tu pelo.
Miro al día
y mientras su azul contemplo,
me gusta
encapricharme soñando
que me llevas,
como te llevo yo,
en tu pensamiento.
Que el aire te bese por mí
que por mí,
acaricie tu cano pelo,
y que el amanecer
te envuelva suavemente,
entre la seda de mis besos
y ésta tinta en el papel,
del amor que te profeso.
Mi vida, mi sueño.
Mi mundo entero…

© María de los Ángeles Viangel García Martín

DÉJAME ÉSTA NOCHE

dejameestanoñe

 

Déjame ésta noche
sentirme tuya.
Déjame sentirme por
completo tuya,
harta de amores a medias,
me debato con la
almohada, a gritos,
a gritos enmudecidos,
que va tragando mi
garganta.
¡ Dejame !.
¡Déjame ser tuya
ésta noche,
déjame comerte los
ojos a besos,
romperme en tu espalda,
déjame morir
entre tu abrazo y
las sábanas.
¡ Déjame !.
Déjame soñar que
me amas con locura,
que mi cuerpo te deshace
por completo,
déjame hacerte sentir
que todo es nuestro.
Llévame, hasta la locura,
pinta mi piel de tus versos y arranca ésta
amargura,
de no tenerte en mi lecho.
Déjame ésta noche
sentirme presa,
presa de tus manos,
presa del sabor de tus labios.
Déjame que sueñe
que te tengo cerca,
que al amanecer no te vas,
déjame creer que es
mentira, tu ausencia.

© María de los Ángeles Viangel García Martín